Buscar este blog

domingo, 24 de noviembre de 2013

No me olvides...

Mi mama comenzó su proceso de deterioro "visible" hace tres anos...pero su cerebro ya se estaba preparando desde hacía mucho más tiempo, con un silencio inmenso y agazapado, para el gran zarpazo.
Al comienzo se notaron sus torpezas, sus pequeños olvidos cotidianos, sus "confusiones", las que con habilidad de malabarista podía pilotear y manejar a tal punto que muchos no se dieran cuenta de lo que estaba pasando.
Muy rápidamente, más de lo que esperaba...todo se acrecentó. Comenzó a perder funciones: la capacidad de cocinar, reconocer la combinación de ingredientes para una comida, dificultad para manejar el dinero - perdiéndolo-, hacer compras innecesarias o repetidas, "esconder" cosas para que nadie las encuentre, guardar objetos que después nunca podíamos encontrar a menos que buscáramos en lugares insólitos...
Cada función que ella iba perdiendo se iba sustituyendo con la compania de alguien que lo resolviera por ella.Que perversa trampa mortal nos propone esta enfermedad. Un círculo vicioso del que es imposible salir: menos puede, menos hace , menos puede, menos hace...
Me llamaba muchas veces por teléfono, se puso más demandante en cuanto a la presencia.
Cuando la invitaba a salir de su casa, siempre encontraba una excusa apropiada..."tengo cosas que hacer", "ahora estoy cansada", etc y así poco a  poco se empezó a relegar socialmente, perdiendo el "ejercicio"de visitar a alguien,  salir a ver dónde comprar tal cosa...
Poco a poco empecé a notar en sus ojos la tristeza, la angustia, de saber con total certeza que estaba dejando poco a poco de ser ella, de hacer las cosas a su manera. Y pidió ayuda. Nos rogaba por favor,que no la dejáramos así, que hagamos algo. Y lo hicimos, hicimos todo lo que pudimos, y lo seguimos haciendo. Hacemos a veces intentos que sabemos destinados al fracaso solo con la intención de no quedarnos con nada sin probar. Y nada. Su enfermedad avanza sin pedir permiso.
Lo que más duele es temer que algún día ya no nos reconozca. Que no pueda sentir en la piel, y en la mirada, que somos parte de ella.
Hoy todavía puede hacerlo. Sólo algunas veces puede recordar mi nombre, pero siempre en ese abrazo profundo y eterno que me da al verme puede aún sentir que soy su sangre.

Temo cuando llegue ese día mamá, en que para vos sea una total desconocida. Por eso, mamá no me olvides por favor, todavía no...

No hay comentarios:

Publicar un comentario